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Izenburua: CASILDA MILICIANA. HISTORIA DE UN SENTIMIENTO
Egilea: LUIS JIMENEZ DE ABERASTURI
ISBN: 978-84-7148-525-0
Bilduma:  EASO
Urtea: 2012
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Erreseina

Casilda Hernáez Vargas ha pasado a la historia como «Casilda, la miliciana», a pesar de que ella nunca terminó de aceptar ese apelativo y prefería ser considerada como combatiente o revolucionaria. De hecho, la de miliciana no fue sino una de sus facetas, pues también destacó como activa sindicalista, pionera del feminismo y propagandista de una vida en contacto con la naturaleza. Nació en San Sebastián, en 1914, y desde su adolescencia participó en el movimiento libertario. Durante la huelga de 1934, fue detenida cuando transportaba explosivos en una cesta, y aquella «chica de la cesta» o «chica de las bombas», como la llamaban, fue condenada a 29 años de prisión. Recobró la libertad en 1936, gracias al triunfo del Frente Popular, y llegó a San Sebastián a tiempo de participar en la resistencia popular que hizo fracasar la sublevación militar en la ciudad. Combatió después en la Peña de Aya y, cuando cayó Irún, atravesó el Bidasoa para reincorporarse a la lucha en el frente de Aragón. Derrotada la República, partió al exilio y conoció la miseria de los campos de internamiento. Durante la ocupación alemana de Francia, colaboró con la resistencia. Su compañero Félix Liqui¬niano y ella misma, afincados en Biarritz, fueron de los primeros veteranos que, ya a finales de los 50, conectaron con la nueva oleada de refugiados vascos. En realidad, Casilda acogió hasta su muerte, en 1992, a cualquier persona perseguida por su actividad revolucionaria. Su modestia a la hora de valorar su papel en la lucha y su discreción eran proverviales. Sólo tras mucho insisitir, y gracias a los buenos oficios de Manuel Chiapuso y el pro¬pio Liquiniano, el autor de este libro consiguió que se aviniese a desgranar algunos de sus recuerdos. Este libro recoge su escueto testimonio sobre una trayectoria vital que la ha convertido en una figura mítica.